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Un
llamado de alarma para América Latina.
Las
debilidades económicas hacen nacer la desilusión política
Los latino americanos están debilitando su apoyo a la democracia
en la misma medida en que sus gobiernos se muestran incapaces de
hacer sentir a sus ciudadanos que la vigencia de las libertades
políticas y de las libertades económicas generan mejores
condiciones para el progreso individual y social.
De acuerdo a una encuesta muy confiable editada por The Economist,
los latinoamericanos están desilusionados con las privatizaciones,
pero a la vez están a favor de los acuerdos de libre comercio,
sobre todo si esos acuerdos se producen entre sus propios países
y los Estados Unidos.
La encuesta fue realizada en todos los países de América
Latina por Latinobarómetro, una organización de sondeo
de opinión con sede en Santiago de Chile. La encuesta se
ha realizado durante los últimos cinco años, por lo
cual se ha transformado en una excelente herramienta para conocer
el desarrollo de la opinión pública regional, por
las posibilidades que ofrece para conocer los cambios que se produjeron
en las creencias y las opiniones de las sociedades consultadas.
Las conclusiones de este año son ciertamente preocupantes
por quiénes que las democracias son el mejor sistema de vida
posible para América Latina.
Comparado con el último año, los datos revelan una
fuerte declinación sin precedentes en el apoyo de las sociedades
de América Latina para el mantenimiento del sistema democrático,
en casi todos los países de la región.
La encuesta también verifica un modesto resurgimiento del
número de latinoamericanos que, bajo ciertas condiciones,
aceptarían la instalación de gobiernos autoritarios,
con excepción de Paraguay donde ya son una amplia mayoría
quienes creen que su país necesita un gobierno dictatorial.
El único país donde el apoyo a la democracia ha crecido
es en México, aunque en una proporción aún
modesta, tal vez como consecuencia directa de la llegada al poder
de Vicente Fox, reemplazando por primera vez en setenta años
una administración del Partido
Revolucionario Institucional (PRI), una dinastía de gobiernos
claramente no democráticos y autoritarios que lesionó
seriamente la calidad de la democracia en ese país.
Perú es otro país que contradice la tendencia regional;
su alto apoyo al sistema democrático es interpretado por
los encuestadores como una consecuencia directa del fin del gobierno
de Alberto Fujimori.
La caída en el apoyo popular al sistema democrático
es relativamente baja en Brasil, México y Colombia si se
lo compara con el lustro anterior. Sin embargo esa caída
es más notable y sostenida en Argentina y en Chile. Las razones
de ese descontento no son difíciles de encontrar.
En la mayoría pero tal vez no en todos los países,
la mayoría de los ciudadanos están claramente insatisfechos,
por el rumbo económico que han tomado en los últimos
años los respectivos sistemas democráticos.
Sin duda que la renovada debilidad económica de la mayoría
de los países de América Latina ha hecho mucho por
incentivar el descontento de la mayoría de los ciudadanos
de la región.
Si se analiza a América Latina como una totalidad alrededor
del 60% de la población afirma que la situación económica
en los respectivos países es "mala" o "muy
mala".
México y Venezuela son las excepciones a esa ola de decepción
colectiva. En ambos países, la percepción popular
acerca de la situación económica local ha mejorado
claramente con respecto a lo que se verificaba a mediados de los
noventa.
México es el único de los más grandes países
de América Latina que está escapando con éxito
de la recesión que comenzó a golpear en la región
en 1998 y 1999.
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