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La
Guerra de Chechenia un desafío para la seguridad internacional
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VII. Los intereses económicos y geoestratégicos
Chechenia es
una república pobre, pero cuenta con el control un oleoducto
que transporta el petróleo del mar Caspio a Rusia y a Occidente.
Es decir que se encuentra en el centro de la geopolítica
de los intereses energéticos en torno del Caspio.
Específicamente, los intereses en la zona no se relacionan
tanto con el petróleo -ya que son cantidades irrisorias si
tenemos en cuenta las reservas rusas- sino con el control del oleoducto
que pasa por allí. De todos modos, si el conflicto petrolero
adquiere tanta importancia, se debe a que el alza de los precios
del crudo hace particularmente preciada toda zona de producción.
En el próximo decenio, el Cáucaso podría convertirse
en una vía por donde transiten cerca de cien millones de
toneladas anuales de petróleo y otros cien millones de metros
cúbicos de gas, procedentes de los yacimientos de Azerbaiyán,
Kazajstán y Turkmenistán. El Caspio y Asia Central
poseerían reservas de entre cinco mil y veinte mil millones
de toneladas de petróleo. Pero estos tres Estados, cuyo desarrollo
económico depende casi exclusivamente de la explotación
de estos recursos, son países "enclavados" es decir,
que no pueden exportar sin atravesar otro país, como China,
Irán, Rusia o Turquía. Todas la líneas eventuales
de transporte plantean problemas, ya sean de carácter político,
económico, ecológico y ahora también el terrorismo.
Claro está que en la elección de la mejor ruta, entran
en juego los intereses de los países consumidores (además
de los proveedores), sus gobiernos y empresas son los que al final
deberán proporcionar la financiación para su construcción
y desean un suministro seguro y estable. Pero la criminalización
de la economía y la inestabilidad del país alejan
a los inversores extranjeros que pueden preferir otras rutas más
seguras . El oleoducto norte , que une a Bakú (Azerbaiján)
con el puerto ruso de Novorosiisk, fue objeto desde su apertura
en abril de 1999, de ataques terroristas chechenos, hasta el punto
de que se lo cerró momentáneamente .
No podemos dejar de mencionar que durante 1999 también se
reabrió oficialmente, con el beneplácito oficial occidental,
un oleoducto que vinculaba Bakú (Azerbaiján) con Supsa
(Georgia), en las orillas del Mar Negro , poniendo fin a la hegemonía
rusa sobre la explotación de hidrocarburos del Mar Caspio.
También Turquía, Azerbaiján y Georgia firmaron
un acuerdo para la construcción de otro oleoducto que unía
Bakú con el puerto turco de Ceyhan, en el Mediterráneo,
evitando así definitivamente el territorio ruso . Moscú
consideró a todo esto como una grave pérdida de su
influencia en el Cáucaso y comprendió inmediatamente
el auténtico desafío geoestratégico que ello
suponía.
VIII. Las luchas
por el poder
Llama la atención
que el desencadenamiento de la nueva guerra haya tenido lugar a
escasos meses de las elecciones parlamentarias y de las presidenciales
en la Federación Rusa. Según Hélene Carrére
d'Encausse, "las elecciones se desarrollarán a la luz
de la guerra y no de proyectos políticos claros" . Y
esto fue lo que efectivamente pasó. Vladimir Putin, que fue
el presidente interino desde el 31 de diciembre del 1999, era un
ex-espía soviético, tenía numerosas denuncias
de corrupción, pero apoyó su campaña electoral,
en la guerra contra los separatistas de la República caucásica
de Chechenia, pero no tenía una plataforma de gobierno diseñada
claramente. Putin asumió las consignas nacionalistas, e intentó
sobreponerse a la humillación de Rusia por la independencia
de facto de Chechenia. Si en 1996 la guerra fue considerada por
la opinión pública inútil y hasta degradante,
hoy los objetivos de la acción militar gozan del mayor apoyo
popular, casi del consenso social.
A todo esto se sumó el asesinato de varias personas en atentados
fuera de Chechenia, lo que aportó al gobierno el apoyo de
la población, de los medios de comunicación y de todo
el espectro de la clase política. Este consenso general,
sin precedentes en la política rusa es reforzado por los
arraigados sentimientos antichechenos. Los militares rusos acogen
con gran satisfacción esta oportunidad de resarcirse de la
humillación que había presentado para ellos la derrota
en la guerra de 1996.
Tanto el general Alexánder Lebed, en 1996, como Vladimir
Putin, con sus posturas radicales respecto a esta guerra, son considerados
por la población rusa como "héroes de Chechenia".
Lo que preocupa es que, pocas horas después de haber obtenido
la victoria en las elecciones presidenciales del 26 de marzo del
2000, con el 51 por ciento de los votos, el presidente Putin prometió
continuar la guerra.
IX. Islam, terrorismo
y guerrilla
Las dos guerras
se presentaron como luchas entre ejércitos regulares, a las
que se deben agregarse por la parte chechena, fuerzas irregulares
(guerrilla) y grupos terroristas.
Los combatientes chechenos durante ambos conflictos llevaron a cabo
una serie de acciones que podríamos calificar de terroristas
, para llamar la atención al mundo sobre esta guerra que
Moscú desencadenó contra la voluntad independentista
de la minúscula población de esta república
caucásica.
Según Samuel Huntington, la fuente fundamental de conflicto
en este mundo nuevo no será principalmente económica
o ideológica. Las mayores divisiones de la humanidad y la
fuente predominante de conflicto serán culturales. Los Estados
seguirán siendo los actores más poderosos en el escenario
internacional, pero los principales conflictos de la política
mundial tendrán lugar entre naciones y grupos de diferentes
civilizaciones. El enfrentamiento entre civilizaciones será
el centro de la política mundial. Los procesos de modernización
económica y cambio a escala mundial que se dan actualmente,
están expropiando a los pueblos de sus identidades locales
ancestrales. Aquí, la religión se ha encargado de
cubrir este hueco, y a menudo a través de grupos fundamentalistas.
El renacimiento de la religión, como Huntington lo define,
brinda una base de identidad y compromiso que trasciende límites
nacionales y une civilizaciones. La religión discrimina nítida
y excluyentemente a la gente, aparecen entonces a la luz las identidades
y animosidades étnicas históricas .
La búsqueda de raíces sociales, nacionales y religiosas
tiene como objetivo esencial procurarse la estabilidad y seguridad
en un mundo moderno complejo. La acumulación de frustraciones
sumadas a la falta de perspectivas de mejoría para estos
pueblos, provocan un desbordamiento violento, traducido en el acto
terrorista. El terrorismo en Chechenia, es en este caso una reacción
a Rusia, la que no respeta sus raíces étnicas y religiosas.
Los atentados terroristas, llevados también más allá
de las fronteras chechenas, dejan entrever fuertes elementos nacionalistas,
que se fusionan con los postulados islámicos de construcción
de un orden social, es decir el fundamentalismo islámico.
Podemos decir que el Islam es la religión más estricta
del mundo, ya que no contempla ninguna separación entre religión
y política. Por esto, en los pueblos en donde la religión
es un componente más de la nacionalidad, una parte de ellos
puede caer en posiciones fundamentalistas, por lo que podemos afirmar
que en Chechenia se defiende una idea de nación que se relaciona
estrechamente con la religión musulmana.
Pero la ante todo esto, el presidente Putin, argumenta que estos
grupos "no son musulmanes ni chechenos, son terroristas internacionales"
.
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