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La
Guerra de Chechenia un desafío para la seguridad internacional
I. Introducción
Cuando en octubre
de 1999 comenzaba de nuevo la guerra de independencia en Chechenia,
toda la comunidad internacional rememoraba la guerra que ya había
terminado en agosto de 1996, pero que en realidad era la quinta
desde la conquista zarista del Cáucaso.
Son muchas las hipótesis que tratan de explicar el por qué
de la misma. Sin duda, hay una conjunción de factores que
están relacionados entre sí. Podría tratarse
de otro episodio en el conflicto secular que Moscú mantiene
con los pueblos montañeses del Cáucaso. También,
tiene que ver en parte, con la posición futura de Rusia en
torno del reparto de recursos económicos en la región.
Por otro lado, se relaciona con las luchas por el poder en torno
a la sucesión de Yeltsin. Y por último, tiene que
ver con el denominado enfrentamiento entre civilizaciones, caracterizado
por Samuel Huntington. Cada una de estas causas explican el resurgir
de esta nueva guerra.
Sumado a esto, el conflicto desatado en la república vecina
de Daguestán hacia agosto de 1999, fue otro factor que influyó
en resucitar este conflicto.
II. Acerca de
Chechenia
La República
de Chechenia está ubicada al norte de la cordillera del Cáucaso,
entre los mares Caspio y Negro y su capital es Grozny. Su población
de 1.300.000 habitantes en 1991, contaba con un sesenta y seis por
ciento de musulmanes sunitas. Económicamente es rica en petróleo,
tiene refinerías y su importancia se relaciona fundamentalmente
con el control de un oleoducto entre los mares antes señalados,
de vital interés geoeconómico para la Federación
Rusa.
Como República autónoma dentro de la Federación
Rusa, y en virtud del Tratado Federal de marzo de 1992, tiene derecho
a tener su legislación y Constitución propia (siempre
y cuando se ajuste a la de la Federación Rusa), así
como su bandera e himno nacionales. La Federación y sus sujetos
, no gozan del derecho de secesión, del cual teóricamente
disfrutaban las repúblicas que integraban la ex-U.R.S.S.
III. Chechenia
como parte de la Federación Rusa
El gobierno
de los zares y el soviético después, ejercieron históricamente
el dominio directo sobre millones de personas que no eran de origen
ruso.
Rusia se consolidó entonces como un estado multiétnico
y multinacional, ante lo cual se manifestó de forma represiva
ante las diferentes religiones y culturas no rusas, aunque variando
en los diferentes períodos históricos. La mayoría
de los pueblos bajo su dominio fueron presionados a que adoptasen
el idioma, la religión y el modo de vida ruso. La riqueza
agrícola y mineral del Imperio procedió principalmente
de las regiones que no eran rusas.
Autocracia, centralismo, seguridad de las fronteras, intolerancia
religiosa, explotación económica y política
cultural y social reaccionaria, fueran las políticas llevadas
a cabo por el Imperio hacia todos los pueblos no rusos.
Dentro de este contexto, la historia del pueblo checheno comienza
en la etapa zarista (siglo XVI) cuando, junto con otros pueblos
de la cordillera del Cáucaso, fue uno de los pocos que defendió
su independencia ferozmente y nunca se resignó ante la dominación
rusa. En esa época la hostilidad de estos pueblos, se fundaba
más bien en motivos de religión que en nacionalismo.
Durante la primera mitad del siglo XIX, hubo fuerte resistencia
contra Rusia, hasta que finalmente los chechenos fueron dominados
en 1859. Dentro de la Unión Soviética, se convirtió
en una República Autónoma de la Federación
Rusa -en aquel entonces Rusia-, en 1936 .
Acusados por Stalin durante la Segunda Guerra Mundial, la población
sufrió deportaciones a Siberia. Este culpó a los pueblos
montañeses del Cáucaso de traición y los envió
en trenes de ganado al Norte, bajo las duras condiciones del invierno
ruso. Fueron cerca de un millón y medio de personas y más
de la mitad de ellos murieron. Finalmente en 1958, bajo el gobierno
de Nikita Kruschev, que reconoció la magnitud de aquel genocidio,
una pequeña minoría fue reinstalada en su territorio.
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