|
Octubre
20. 2002

BUSH Y LA PRUEBA DE LAS ELECCIONES
Cinco semanas antes de las cruciales elecciones
del medio término
que podrían definir el destino de la presidencia de George W. Bush,
los demócratas buscan avanzar en su estrategia de transformar esos
comicios en un referéndum acerca de la situación económica del país,
mientras que los republicanos parecen hacerse fuertes en su propia
estrategia de incrementar la preocupación pública acerca de los
avatares de la guerra contra el terrorismo y el desenlace de una
nueva guerra contra Irak, de acuerdo a la encuesta publicadas por
The Washington Post y la cadena ABC durante el pasado fin de semana.
El enfoque acerca de la importancia de las
operaciones militares contra el terrorismo y contra el régimen de Saddam Hussein, ayudan
claramente las aspiraciones de los republicanos, pero aún se percibe
en la opinión pública suficientes dudas acerca de las decisiones
políticas del presidente Bush en esos temas tan críticas, como se
verifica preocupación acerca de otras cuestiones que impiden que
los candidatos del oficialismo desaten demasiada confianza entre
los electores. La encuesta nacional y las entrevistas entre los
votantes de los Estados clave en cualquier elección, muestra que
los ciudadanos de Estados Unidos, muestran puntos de vista claramente
contradictorios acerca de lo que ellos quieren instalar en la agenda
política de los próximos dos años.
Los votantes están preocupados
por la evolución de la economía nacional, pero no unen esas dificultades
a la gestión de los republicanos. Los ciudadanos norteamericanos
comparten la desconfianza y el desagrado que produce el gobierno
de Saddam Hussein, pero son cautelosos a la hora de apoyar las decisiones
unilaterales de la Casa Blanca en el camino de ir a la guerra contra
Irak. Usualmente el oficialismo pierde terreno en las elecciones
de medio término, pero el debate acerca de Irak ha creado un "medio
ambiente" en la opinión pública, políticamente fragmentado, y todavía
no está claro que va a cambiar entre la situación presente y la
opinión que se expresará en las urnas el 5 de noviembre. Si no fuera
por la emergencia de una posible guerra contra de Irak y por el
renovado foco en la siguiente fase de la guerra contra el terrorismo,
esta elección de medio término se parecería un poco más a las típicas
elecciones del pasado, con los demócratas explotando las ansiedades
económicas de un país que no logra retomar los estándares económicos
de la década de los noventa, para intentar conseguir una ventaja
decisiva en el Congreso. En las presentes circunstancias, los votantes
aparecen tensionados en torno a diversos impulsos conflictivos.
sí, el 46% cree que los republicanos están mejor capacitados que
los demócratas para manejar los grandes problemas del país, mientras
que un 39% opina que los demócratas son quienes están más capacitados
para esa tarea. Pero el 56% de los consultados prefieren ver a los
demócratas a cargo del próximo Congreso para actuar como un efectivo
control del presidente Bush y su equipo. Sin embargo un 34% de los
consultados dice que prefiere que los republicanos controlen el
Congreso para que el presidente Bush pueda llevar adelante su propia
agenda política sin oposiciones frustrantes. La gestión de Bush
llega al 67% de aprobación, registrando una pequeña caída con respecto
a los niveles del mes pasado. La encuesta revela también que tres
de cada cinco norteamericanos (61%) está de acuerdo con el uso de
la fuerza para derrotar a Saddam Hussein. Pero el sentimiento colectivo
cambió significativamente, cuando los votantes fueron consultados
acerca de si Estados Unidos debe lanzar un ataque militar aún con
la oposición de sus aliados. Un 47% de los encuestados se opone
a una acción de ese tipo mientras que un 46% dice que estaría de
acuerdo con una guerra unilateral.
También, el 52% dice estar "muy
preocupado" porque Bush se está moviendo demasiado rápidamente en
sus desafíos al régimen de Irak, mientras que un 40% dice estar
más preocupado porque el presidente no se ha movido en este tema
con la celeridad y la energía que el problema merece. "La gente
está intentando comprender por qué Bush está tan decidido a atacar
Irak cuando no tiene aún el apoyo de la comunidad internacional",
dice Dale Barnhill, un profesor de Norwalk (Iowa), mientras observaba
la semana pasada un partido de futbol del equipo de su colegio.
Junto con eso Barnhill se preguntó: "Si en el pasado hicimos allí
un buen trabajo sostenido por una coalición internacional muy amplia
¿por qué el gobierno parece decidido a hacer cualquier cosa para
arruinar esas relaciones?". Un estrecha mayoría de norteamericanos
-un 51%- dice que la economía es el principal problema de Estados
Unidos, pero un 47% dice que el terrorismo es la cuestión más urgente
que se debe afrontar.
La encuesta señala, también, que los norteamericanos
más preocupados por la economía son aquellos más identificados con
los demócratas, mientras que los que creen que el terrorismo es
el más grande desafío nacional son quienes están más dispuestos
a votar por los republicanos.
De acuerdo a la encuesta analizada,
una mayoría de los norteamericanos opina que el presidente Bush
no dedica tiempo suficiente a la situación económica, además de
identificar a su gobierno como el principal responsable de la caída
de la Bolsa y de la quiebra de algunas de las empresas y fondos
de inversión.
DUDAS, APRENSIÓN Y APATÍA
La encuesta también muestran un electorado no demasiado inclinado
a hacer distinciones entre cuestiones domésticas y desafíos internacionales,
una diferencia con la que contaban los demócratas hasta ahora. Hace
dos años, Rebecca Dunbar, un ama de casa que vive en los suburbios
de Denver, votó por Al Gore, pero ella admira a Bush por su manera
de manejar la guerra contra el terrorismo. "Los temas internacionales
son ahora temas domésticos" dice Rebecca, para quien "el terrorismo
es la cuestión principal porque está causando miedo en el pueblo
de Estados Unidos. La gente no está segura y no sabe si seremos
capaces de defendernos". El resultado de la encuesta es la consecuencia
de una serie de entrevistas telefónicas que fueron realizadas durante
cuatro días consecutivos y que recabaron las opinión de 1003 adultos
seleccionados de acuerdo a un criterio demográfico específico entre
quienes están registrados para votar.
El margen de error es del
tres por ciento, por más o por menos. Las entrevistas personales
fueron realizadas en precintos electorales elegidos en los Estados
de Colorado, Iowa, Florida y Connecticut. Esas entrevistas personales
demostraron el hecho de que, después de un año del tumulto y la
tragedia del 11 de septiembre, algunos votantes se acercan a las
elecciones de noviembre con más apatía que enojo, y sin una clara
lista de demandas para llamar la atención de los políticos de Washington.
Los votantes están preocupados por el país -un 53% dice que las
cosas están yendo por la vía equivocada-, pero aparecen poco decididos
a llevar esa opinión a las urnas. Una razón por la cual algunos
votantes aparecen indiferentes acerca de lo que pasará en las próximas
elecciones es que el trabajo del Congreso en los últimos dos años
no ha dejado una buena impresión en el electorado. Sin embargo el
107 Congreso aprobó significativas leyes en material de impuestos,
educación, financiamiento de las campañas políticas, transparencia
en el mundo de los negocios y temas de seguridad social y medicina
pública.
LA AMENAZA DE IRAK
Las entrevistas que sostienen las conclusiones de la encuesta
revelan muy fuertes sentimientos acerca del peligro que significa
la posesión
de armas de destrucción masiva por parte del gobierno de Irak, pero
también es notable el rechazo de muchos norteamericanos a apoyar
la política internacional de Bush sin ningún tipo de reservas. Bryce
Matthews, un hombre de 39 años que trabaja en una compañía de alarmas
cerca de Denver, apoya las decisiones de Bush con fervor. Su explicación
es sencilla: "Creo que hay una verdadera amenaza que proviene de
Saddam Hussein y es muy importante que nosotros lo enfrentemos".
Y agrega: "Es realmente poco afortunado que Estados Unidos tengan
que ser la policía del mundo, pero si nosotros no hacemos el trabajo
¿quién podría hacerlo?". Rick Stageman, un técnico en telecomunicaciones
de 50 años que vive en Norwalk (Iowa) dice que el hecho de que Saddam
Hussein tenga armas de destrucción masiva no le deja opciones a
Estados Unidos y que Bush debería decidir una intervención unilateral
si esa fuera la condición para terminar con la amenaza iraquí. Muchos
de los entrevistados, entre los que apoyan las acciones militares
contra Bagdad, opinan que el principal problema que enfrenta Estados
Unidos es que se repita un ataque similar al del 11 de septiembre,
pero esta vez usando armamentos de poder nuclear o químico. Pero
Roger Guerrero, un ingeniero eléctrico que vive en Jacksonville
(Florida), dice que está muy preocupado por el precedente de que
Estados Unidos tome una acción militar unilateral. "Pienso que podemos
estar cerca del abismo, impulsados por fuerzas históricas muy destructivas"
dijo Guerrero antes de afirmar que "creo que todo el mundo debe
estar unido, pero desafortunadamente ellos se están uniendo contra
Estados Unidos".
Priscilla Chadbourne, una jubilada que vive
en Plainville (Connecticutt), reconoce al presidente Bush una
buena capacidad para manejar las acciones de la guerra contra
el terrorismo, pero teme que esté poniendo demasiada presión sobre Irak y sobre
Saddam Hussein. La encuesta de The Washington Post y la cadena ABC
News, demuestra que un 78% de los republicanos apoya la posición
de la Casa Blanca de usar la fuerza contra Irak, más allá de las
opiniones de los aliados de Estados Unidos.
Pero los demócratas
están divididos entre un 47% que están apoyando el uso de la fuerza
mientras que el 50% se opone. Cuando la pregunta es acerca de la
posibilidad de hacer uso de la fuerza de manera unilateral, los
republicanos apoyan esa posición en un 59%, mientras que los demócratas
apoyan esa conducta en solamente un 35%. Tres de cada cinco demócratas
-63%- dicen que tienen miedo que Bush actúe demasiado rápidamente
contra el régimen de Saddam.
Los republicanos están también fuertemente
divididos ante esa opción: un 49% dice tener miedo que Bush se mueva
demasiado rápidamente en su guerra contra Irak y el 40% dice que
su preocupación central es que no se mueva tan rápidamente como
es necesario. Los votantes se muestran disgustados con la afirmación
de los demócratas de que el presidente Bush está usando las políticas
sobre Irak para influenciar sobre los votantes.
Un 59% de los consultados
dice que ellos no piensan que el gobierno esté intentando condicionar
el voto de noviembre cuando presiona al Congreso para votar distintas
resoluciones que habilitan la opción de la guerra.
Ver archivo de Claves
|