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Octubre 14. 2001

LA VERDADERA DIMENSION DE LA GUERRA BIOLÓGICA

Más allá del pánico generalizado que ha ganado el primer lugar en la vida cotidiana de los Estados Unidos, las posibilidades de que se concrete algún atentado de gran envergadura usando las armas de la guerra biológica y la guerra química parecen disminuir con el correr de los días.

Fuentes de Inteligencia de los Estados Unidos y de los países involucrados en la ofensiva militar que azota a Afganistán aseguraron a fines de la semana pasada que la campaña de ataques limitados con ámtrax que se está verificando -y más allá del drama de las historias personales-estaría demostrando que Bin Laden y su red terrorista no contarían con los elementos para castigar a cualquier ciudad de Occidente con un ataque masivo y mortífero.

Dicen esas mismas fuentes que el alerta general del FBI registrado a principios de la semana pasada estaba basado en la presunción de que Bin Laden había comprado a Irak cepas mortíferas de ámtrax a mediados de 1999. Los científicos que analizaron los virus de ámtrax enviados por correo la semana pasada a distintos lugares de los Estados Unidos sacaron dos conclusiones notables: a) las cepas utilizadas no corresponden a aquellas que estaban siendo trabajadas en los laboratorios de Irak y que motivaron en 1999 una ola de bombardeos devastadores sobre Bagdad, y b) el uso de los sobres del correo como modo de diseminación del ámtrax podría revelar que los terroristas no cuentan con la tecnología suficiente como para usar otro tipo de vectores más sofisticados que podrían ser usados para ataques masivos.

El hecho es que esa tecnología requerida implica montar laboratorios con la capacidad de manipular y conservar las cepas, como así también la adecuación de ciertos dispositivos de transporte y diseminación con la capacidad de conservaras a las esporas en las mejores condiciones de sobrevida. Más allá de los datos científicos acumulados, parece evidente que las cepas usadas no son tan letales porque hasta ahora solamente se ha registrado un caso de muerte entre todos los infectados. La identificación de esas cepas muestran que se tratarían de elementos biológicos creados en laboratorios de los Estados Unidos durante las pasadas tres décadas.

Los expertos de terrorismo del FBI creen que es posible que ante la falta de elementos confiables para producir contaminaciones masivas -por ejemplo en el subte o a través del sistema de aire acondicionado de cualquier rascacielos- los jefes de campo de la red de Bin Laden hayan optado por aumentar el efecto del terror colectivo enviando los sobres mortíferos a medios de comunicación y a una lista de ciudadanos elegidos al azar. La lógica terrorista de Bin Laden parecía indicar que necesitaba dar un golpe fuerte en alguna gran ciudad de Occidente durante la primera semana de ataques letales contra Afganistán, porque de lo contrario comenzaría a ponerse en duda su capacidad de acción.

Esa respuesta no existió y ahora se analiza la hipótesis de que los golpes que recibió la red Al Qaeda en Roma, París, Madrid, Hamburgo, Ámsterdam y Londres hace dos semanas podrían haber sido más efectivos de lo que se presumió en un primer momento, Por ahora Bin Laden decidió responder con una ola de nuevas amenazas que se difundieron por la cadena Al Jazeera, y que hablaban de volver usar el método de los aviones que se estrellan contra rascacielos. Esas amenazas abrieron una nueva cadena de hipótesis para el trabajo de los expertos de las agencias de seguridad de los Estados Unidos que, en general, están orientadas a la posibilidad de que los atentados se produzcan a partir del uso de otros elementos de la vida cotidiana de los americanos.

El hecho es que los investigadores del FBI no creen que hayan logrado extirpar o controlar la tarea de las células de la red terrorista de Bin Laden en el territorio continental de los Estados Unidos. Por eso es que se redobló la presión sobre los núcleos más sospechosos mientras que se pone mucha atención en los ingresos y egresos del país.

La paranoia colectiva probablemente no será desalentada desde el discurso oficial de la Casa Blanca, pero la verdad es que después de una semana de vivir alertas, los hombres responsables de la seguridad de la sociedad americana parecen estar afinando sus herramientas para enfrentar la oleada terrorista de Bin Laden en su justo punto.

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