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Octubre
08. 2001

ESTADOS UNIDOS TODAVÍA ES VULNERABLE A LOS ATAQUES TERRORISTAS
Casi un mes
después de los ataques terroristas contra Nueva York y Washington,
una gran variedad de funcionarios del gobierno de los Estados Unidos
y expertos en la lucha contra el terrorismo afirman que el país
sigue siendo altamente vulnerable a nuevos atentados a pesar de
que el país está bajo los efectos de la más grande movilización
militar desde la Segunda Guerra Mundial Aun cuando todos aplauden
la rápida acción del gobierno construyendo nuevos sistemas de seguridad
en los aeropuertos y en el sistema de los vuelos comerciales, los
expertos alertan sobre el hecho de que los extensos límites de los
Estados Unidos siguen siendo porosas y vulnerables. Ellos alertan
también sobre la existencia de "numerosos blancos de oportunidad"
para atentados terroristas biológicos o químicos, bombas en los
trenes subterráneos y en las terminales de autobuses, y otro tipo
de ataques contra los monumentos nacionales más importantes o los
centros comerciales más visitados. La General Accounting Office,
una oficina del Congreso encargada de analizar la gestión del Poder
Ejecutivo, testimonió ante una comisión especial del Capitolio que
a pesar de las últimas medidas tomadas, la respuesta del gobierno
federal ante las eventuales consecuencias de ataques biológicos
o químicos continúa siendo "fragmentada y poco operativa". El Comisionado
de la Policía de Baltimore Edward Norris se quejó ante el Congreso
de los Estados Unidos de que el FBI rechaza la posibilidad de compartir
inteligencia con las policías locales que podría ayudar a detener
a sospechosos de terrorismo. Uno de los participantes en esas audiencias,
el Senador Richard Durbin (D-Illinois) afirmó que "hemos hecho dramáticos
progresos en concertar una estrategia eficiente con nuestros aliados
para combatir al terrorismo, pero aún persisten aquí algunos blancos
y yo no estoy preparado para decir que estamos a salvo de cualquier
complot terrorista que pueda suceder" "Siempre ocurre que estamos
mejor preparados para combatir la guerra pasada" afirma Michael
O'Hanlon, un analista de defensa de Brookings Institution citado
por The Washington Post. O' Hanlon agrega que "ahora estamos mucho
más preparados para usar las tácticas defensivas que deberíamos
haber usado el 11 de Septiembre, pero no estoy convencido que hayamos
hecho un progreso real contra los posibles nuevos ataques contra
nuestros blancos estratégicos en el territorio nacional" La pregunta
que nadie se atreve a contestar aún es cuáles serán las modalidades
elegidas para los nuevos atentados ahora que está claro para todos
-sobre todo para Bin Laden-que el gobierno de los Estados Unidos
está decidido a evitar nuevos ataques terroristas. Esos crudos diagnósticos
se conocieron en los Estados Unidos durante la misma semana en que
quedó claro para todos que las agencias de inteligencia y seguridad
del gobierno están convencidas de que nuevos ataques terroristas
no solamente son probables sino también posibles. El jefe de prensa
de la Casa Blanca aceptó esa posibilidad ante una consulta específica
afirmando que el Presidente Bush "ha alertado desde el principio
sobre nuevas situaciones críticas desde que habló de que comenzaba
un nuevo tipo de guerra desconocida" y que el pueblo de los Estados
Unidos "debe estar preparado para todo tipo de emergencias en esta
guerra". Altos oficiales de la Inteligencia de los Estados Unidos
dijeron a miembros del Congreso que existe una "alta posibilidad"
de que terroristas asociados con Bin Laden tratarán de lanzar otro
ataque en gran escala contra blancos civiles dentro del territorio
de los Estados Unidos. Ese país están en medio de la más grande
movilización militar en la historia de la Nación para proteger el
suelo de los Estados Unidos de nuevos ataques terroristas. Esa movilización
incluye la Marina y el servicio de Guarda Costas. Además existe
un alerta aéreo que incluye la patrulla de los cielos de los Estados
Unidos por parte de unidades especiales de la Fuerza Aérea, y el
despliegue de unidades de la Guardia Nacional para proteger las
plantas nucleares, las plantas de generación eléctrica y los aeropuertos
locales. Tom Ridge, el nuevo secretario de Seguridad doméstica de
los Estados Unidos que asumió su cargo el lunes 8 de octubre en
una ceremonia especial en la Casa Blanca, será el encargado de coordinar
todos los recursos nacionales para evitar los nuevos ataques que
todos descuentan, o para minimizar sus consecuencias. Ridge fue
convocado por el Presidente de los Estados Unidos después de los
atentados del 11 de septiembre para coordinar el trabajo de 50 agencias
federales involucradas en la prevención y en la represión de ataques
contra la seguridad pública. Hasta ese momento era gobernador de
Pennsylvania y uno de los políticos de mayor confianza de George
W. Bush. Los planes de Ridge incluyen la posibilidad de entrenar
a la población no solamente para atender situaciones de crisis,
sino para que sirva como "vigías adelantados" de cualquier movimiento
sospechoso de potenciales terroristas. La convocatoria a denunciar
movimientos sospechosos también fue realizada por el Presidente
y por el Secretario de Justicia de los Estados Unidos en sus dos
últimas apariciones públicas. Las previsiones que se han tomado
incluyen la prohibición de vuelos sobre centrales nucleares u otro
tipo de plantas generadoras de energía, refinerías y plantas industriales
donde se trabaja con elementos químicos potencialmente peligrosos.
Las empresas especializadas en llevar gas natural licuado a clientes
familiares e industriales detuvieron sus entregas desde el 11 de
septiembre a la espera de las directivas de la oficina federal que
están montando Ridge y sus colaboradores más inmediatos. Los ejemplos
acerca de las iniciativas particulares para aumentar las precauciones
en la vida cotidiana fueron ampliamente divulgados por la prensa
de los Estados Unidos en las últimas dos semanas. El desafío de
la Casa Blanca en este punto consiste precisamente en organizar
a la sociedad en prevención a nuevos atentados, pero sin incrementar
la paranoia social hasta el punto de paralizar la vida cotidiana
.
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