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Julio
15. 2001

Estados Unidos a punto de cambiar su política migratorial.
La Casa Blanca
está estudiando un cambio revolucionario en la política migratoria
de los Estados Unidos: la legalización de la permanencia en ese
país de los tres millones y medio de mexicanos que viven aún ilegalmente
en ese país.
El plan de legalización de los mexicanos fue comentado en la visita
que el Presidente Vicente Fox hizo a Washington durante la semana
pasada y trascendió rápidamente en algunos de los medios de comunicación
más influyentes de los Estados Unidos.
El equipo político más cercano al Presidente George W. Bush es el
responsable de la nueva política migratoria. Un portavoz de ese
grupo de trabajo definió a la iniciativa como "uno de los elementos
centrales de la ofensiva política" que está poniendo en marcha la
Casa Blanca para reposicionar al Presidente ante la opinión pública
doméstica.
La razón principal de esa movida parece ser la voluntad del Presidente
de los Estados Unidos de conseguir el apoyo de la comunidad hispana
de ese país. El censo del año pasado demostró que los hispanos y
los hijos de hispanos son ya la primera minoría del país por sobre
los blancos, o los afro americanos.
El Presidente de México Vicente Fox a comienzos de 2000 propuso
al gobierno de los Estados Unidos que en el ámbito del NAFTA se
estableciera la norma de "libertad plena de tránsito" para la mano
de obra de los países miembros del tratado.
Cada año en la extensa frontera entre México y Estados Unidos mueren
decenas de miles de mexicanos que están dispuestos a hacer cualquier
sacrificio con tal de entrar a los Estados Unidos para conseguir
trabajo, aún en condiciones de plena ilegalidad.
La política migratoria de los Estados Unidos es uno de los puntos
centrales de la rica agenda bilateral, porque el gobierno de México
parece decidido a defender con todos sus recursos la calidad de
vida de los mexicanos que debieron emigrar hacia el vecino más poderoso
para conseguir las oportunidades que el propio país les negaba.
Los conflictos con los inmigrantes ilegales se hacen notar sobre
todo en los estados fronterizos con México, donde están vigentes
distintas leyes que le niegan a los inmigrantes que no tienen sus
papeles en regla, el acceso a los sistemas públicos de salud, de
educación y de seguridad social.
El grupo de trabajo de la Casa Blanca que trabaja en el diseño de
la propuesta está considerando diversas opciones. Entre ellas, la
más contundente sería otorgar automáticamente la residencia legal
a todos los mexicanos que viven ahora en los Estados Unidos y que
no están registrados de acuerdo a las disposiciones vigentes.
La idea consiste en que los mexicanos comiencen a gozar de un status
similar al de los cubanos, quienes con solo llegar a los Estados
Unidos ya tienen derecho a la residencia y al acceso a los trabajos
de un modo legal y sin tener que someterse a los rigores del mercado
negro del trabajo.
El Departamento de Estado y el Departamento de Justicia están trabajando
también en el cambio de la política migratoria. El proyecto que
esta semana estará a consideración de Colin Powell, incluiría también
un plan de legalización progresiva de la presencia de los mexicanos
que están viviendo en los Estados Unidos fuera de la ley.
A pesar de la oposición de algunos de los grupos políticos más conservadores,
el eje del cambio de política migratoria estaría en la necesidad
de crear condiciones para que llegue a los Estados Unidos la mano
de obra para ciertos empleos que la propia sociedad americana parece
que no puede cubrir.
Fuentes del Departamento de Estado afirmaron hace unos días que
"cualquier cambio en la actual política migratoria debe formar parte
de un programa mayor de reformas de la política de trabajadores
invitados". Esa política permite que los emigrantes puedan trabajar
en la actividad donde sean contratados teniendo solamente un permiso
de residencia.
Todo indica que la preocupación central de los funcionarios más
importantes de la Administración Bush se centra en las consecuencias
que podría tener una decisión favorable a la legitimación de la
presencia de los mexicanos ilegales, con respecto al resto de los
inmigrantes que en los últimos años están llegando a los Estados
Unidos en una intensidad solamente comparable con la ola de inmigrantes
de principios del Siglo 20.
Los representantes del resto de las comunidades hispánicas con presencia
en los Estados Unidos, insisten desde hace años en que se apruebe
una ley para legitimar la presencia de inmigrantes trabajadores
en los Estados Unidos, aceptando determinadas condiciones como el
registro de cada uno de los inmigrantes y de sus familiares y una
clara referencia a la actividad laboral de cada uno de los que se
acojan a este tipo de legislación.
Hondureños, guatemaltecos, salvadoreños, nicaragüenses, costarricenses,
dominicanos y haitianos son las comunidades latinas con más presencia
en las grandes ciudades de los Estados Unidos, además de los mexicanos
y los cubanos. También en los últimos dos años los argentinos han
llegado en un número superior a los doscientos mil, en las ciudades
más importantes del estado de Florida de acuerdo a datos oficiales
del servicio nacional de migraciones.
El senador John Mac Cain, uno de los líderes de opinión del Partido
Republicano, afirmó ayer que "es necesario encontrar una solución
a este problema porque se trata de personas que ya están acá y que
están desarrollando una serie de trabajos que aportan a la grandeza
de la sociedad americana".
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