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Mayo
19. 2001

Colombia comienza a buscar presidente
Alvaro Uribe
Velez, se ha transformado desde no hace en el eje de la situación
política colombiana después que las encuestas comenzaron a mostrarlo
como el candidato presidencial que más adhesiones populares está
logrando cuando aún falta un poco más de un año para las próximas
elecciones nacionales que definirán quien y que propuesta manejarán
el país hasta 2007.
Uribe Velez, un ex gobernador de Antioquia y ex senador por el Partido
Liberal de esa región colombiana, ha sabido ganar su espacio en
la opinión pública colombiana por su máxima dureza contra la guerrilla
y contra todas las fuerzas militares irregulares.
Su propuesta preferida puede resumirse en el siguiente razonamiento:
"Propongo un Estado capaz de proteger a nuestros ciudadanos, un
Estado capaz de recobrar el pleno ejercicio de los derechos democráticos
para todos los colombianos ".
Tal ha sido la fuerza de la aparición de Uribe Velez en la política
nacional colombiana que las FARC - la principal fuerza guerrillera
del país-ya ha definido al candidato presidencial liberal como "un
objetivo militar de alta prioridad" además de anunciar que no habrá
negociaciones de paz si este hombre gana las elecciones nacionales
en 2002.
Como gobernador de Antioquia, Uribe Velez impulsó la creación de
grupos civiles de auto defensa cuando estaba claro que los ciudadanos
comunes no podían contar con las fuerzas del estado nacional para
defenderse de las agresiones armadas de los irregulares.
Por eso es que Uribe Velez es atacado por los grupos de izquierda
y por los grupos de defensa de derechos humanos como "el padre político
de los paramilitares".
Los paramilitares son la fuerza militar irregular de derecha que
se hace llamar Autodefensas de Colombia y que ha sido identificado
por el Departamento de Estado como uno de los grupos terroristas
que operan en América Latina, de acuerdo al último informe anual
sobre lucha contra el terrorismo que da a conocer cada año el gobierno
de los Estados Unidos.
Uribe Velez afirma que se propone controlar también a los grupos
paramilitares a través de un proceso de negociación que "debe tener
como premisa el respeto a la autoridad plena del estado colombiano".
A pesar de la advertencia de las FARC acerca de que se terminarían
las negociaciones de paz si Uribe Velez gana las elecciones presidenciales,
el candidato liberal insiste en que seguirá adelante con las negociaciones
de paz que comenzó Andrés Pastrana.
"Las negociaciones deben continuar pero con un carril claro y bajo
dos condiciones: la supervisión de una corte internacional y el
comienzo de un alto el fuego y el cese de las hostilidades en todo
el país" afirmó el candidato presidencial colombiano en un reportaje
difundido la semana pasada por la agencia de noticias Reuters.
Este abogado, que presenta estudios universitarios en Harvard y
en Oxford asegura que no es razonable seguir con las negociaciones
si no hay un claro compromiso de las partes para asegurar un "alto
en fuego" en todo el territorio nacional que pueda ser verificado
por autoridades internacionales.
Uribe Velez opina que la falta de autoridad política es el principal
problema que deben enfrentar los colombianos en este tiempo porque,
según sus palabras, "la causa central de la falta de poder del estado
nacional es precisamente la falta de un liderazgo con la capacidad
de hacer sentir la autoridad política de modo tal de garantizar
la igualdad de todos los ciudadanos ante la Ley".
Esa puede ser la principal razón que ha garantizado al candidato
presidencial del Partido Liberal una excelente relación con los
poderosos jefes militares y policiales de Colombia quienes son además
los interlocutores privilegiados del Pentágono.
Sucede que la creciente aplicación del Plan Colombia está creando
un nuevo eje de poder en la conflictiva situación doméstica de ese
país, y las fuerzas militares aparecen como uno de los pocos actores
con posibilidades de prometer a los ciudadanos que el estado nacional
puede reconstituir su autoridad y su poder, con todo lo que eso
significa en términos de garantizar a los ciudadanos la aplicación
de la ley pareja para todos.
El hecho es que durante los pasados doce meses las fuerzas armadas
de Colombia estuvieron por lo menos en dos ocasiones, en condiciones
de comenzar una ofensiva estratégica con la posibilidad cierta de
derrotar militarmente a las FARC.
La estrategia parece sencilla: se trata de trazar un cerco de "hierro"
alrededor del enclave que las FARC han montado en la zona que administran
como condición para seguir siendo parte de las negociaciones de
paz.
En ambos casos los jefes militares hicieron conocer a la prensa
su posibilidad de comenzar el aniquilamiento de las fuerzas irregulares,
lo cual obligó al Presidente Pastrana a recordar por las vías administrativas
y por las vías de la opinión pública que solamente él es el jefe
supremo de las fuerzas armadas.
Uribe Velez busca ser el candidato con el suficiente poder político
como para liderar también las posiciones políticas de las fuerzas
armadas porque, de acuerdo a lo que opinan los analistas internacionales
que siguen de cerca la situación colombiana, "las fuerzas militares
están en condiciones de transformarse en un factor de poder independiente
si la situación sigue deteriorándose".
Por ahora las encuestas parecen demostrar que los colombianos ven
en Uribe Velez una opción válida a la hora de pensar como buscar
soluciones políticas prácticas a su angustiante situación cotidiana.
Nadie sabe que impacto pueden tener en el equilibrio de poder regional
la presencia de un presidente colombiano dispuesto a aceptar una
solución militar drástica para la crisis en ese país, sobre todo
si esa solución necesariamente debería prever una participación
relevante a la estrategia definida por el Plan Colombia,
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