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Mayo
10. 2001

Mas trabas para el ALCA
Un poco menos
de la mitad de los senadores del Congreso de los Estados Unidos
envió el 8 de mayo pasado una carta al Presidente George
W. Bush expresando su descontento con la idea de comenzar a negociar
tratados de libre comercio con aliados de América Latina
sobre la base de cambiar el esquema de aranceles y protecciones
que caracteriza desde años a la economía americana.
La carta es aparentemente una toma de posición preventiva
ante la decisión del Presidente Bush de solicitar formalmente
al Congreso antes de fin de mes la autoridad especial para comenzar
a negociar acuerdos de libre comercio con países o grupos
de países durante su mandato.
El propio jefe de la Casa Blanca expresó claramente sus puntos
de vista sobre el tema cuando habló el lunes 7 de mayo ante
la reunión anual del Council of the Américas que se
había dado cita en Washington para analizar precisamente
el proceso de creación del Area de Libre Comercio de las
Américas (ALCA).
En su discurso Bush criticó a los "viejos y nuevos proteccionistas
que miran el mundo con miras estrechas y perimidas" y aseguró
además que el mejor negocio para los Estados Unidos consiste
precisamente en "ampliar la frontera de los propios mercados
creando espacios de libertad económica y libertad política"
en los países cuyas sociedades comparten los "valores
trascendentes de la sociedad americana".
Bush anunció también que gastará una parte
importante de su capital político parlamentario en conseguir
esa autoridad amplia y especial para negociar esos tratados y confió
en que su administración podrá persuadir a los más
remisos --afuera y adentro de los Estados Unidos-- para poner en
marcha a la brevedad el proceso de consolidar un área de
libre comercio por lo menos con algunas de las economías
más relevantes de la región.
La respuesta de los senadores avanza precisamente en sentido contrario,
porque parte de la base de que el gobierno de Washington no podría
negociar ningún tratado de libre comercio sin cambiar las
condiciones actuales a partir de las cuales las protecciones contra
los productos producidos en los Estados Unidos operan tanto como
un dinamizador de las economías locales como un sistema de
castigos contra los países que de alguna manera castigan
con mecanismos de dumping el libre comercio de esos u otros productos
de los Estados Unidos.
Precisamente Brasil en sus posiciones públicas acerca de
la negociación del ALCA propuso que ese sistema de aranceles
y barreras comerciales estuviera ebn el centro de las negociaciones
y de hecho la misma posición fue asumida por los líderes
de los países americanos que se reunieron en Quebec a fines
de abril pasado.
Está claro que no puede avanzar ninguna negociación
de libre comercio más o menos seria sin que Estados Unidos
ofrezca cambios en su estructura arancelaria que impliquen una apertura
del mercado más atractivo del planeta para los productos
de los nuevos aliados.
Esa seguramente es la razón por la cual Mike Dogherty , secretario
general de la poderosa central sindical de los Estados Unidos AFL-CIO,
dijo también ante el plenario del Council of the Americas
que pondrá toda la fuerza de lobby de su organización
a disposición de la pelea por evitar la aprobación
de los acuerdos de libre comercio que Bush quiere negociar con plenos
poderes.
La oposición de la AFL CIO no es un tema menor sobre todo
por la influencia que tiene en el Capitolio sobre representantes
y senadores del Partido Demócrata.
El líder sindical americano también habló en
nombre de los sindicalistas de "todo el mundo" y aseguró
que "libre comercio equivale a más explotación
social y a menos defensas para el medio ambiente" al mismo
tiempo que anunció que las activas protestas de los "globófobos"
se trasladarían a Washington no bien comience la gestión
parlamentaria de la "autoridad" que quiere tramitar la
Casa Blanca.
Pero no todas son oposiciones. También se escucharon durante
esta semana en Washington las voces de quienes creen que ha llegado
el momento de crear una "lista de prioridades" para las
negociaciones de libre comercio que George W. Bush quiere transformar
en uno de los hechos emblemáticos de su administración.
En los círculos influyentes de la capital de los Estados
Unidos descuentan que las negociaciones con Chile --que están
en marcha-- llegarán pronto a buen fin, mientras especulan
que Uruguay, Guatemala, Ecuador y El Salvador pueden ser los primeros
elegidos de la Casa Blanca.
No faltan los expertos que aseguran que Colombia podría ser
un buen candidato para escalar en ese ranking, no tanto por su situación
económica como por las "necesidades estratégicas"
de los Estados Unidos en esa zona.
Como sea, la discusión en el Capitolio va a cruzar a los
dos partidos mayoritarios de los Estados Unidos y a los círculos
de poder político, económico, financiero y académico
creando las condiciones para un hecho histórico: será
la primera vez que América Latina, como un conjunto, ocupará
el centro de una discusión estratégica para el futuro
de los Estados Unidos.
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