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Abril,
29. 2002

EL RENACIMIENTO DE LA ECONOMIA DE ESTADOS UNIDOS
Las cifras que
se conocieron en estos días se transformaron en la sorpresa más
importante que aporta la nueva economía de los Estados Unidos al
debate acerca de la economía de los grandes actores globales y el
desarrollo de sus ciclos económicos. Los informes revelados por
el Departamento del Tesoro y la Casa Blanca el pasado 26 de abril,
mostraron que el crecimiento de la economía de los Estados Unidos
es del 5,9 % llevado a una tasa anualizada teniendo en cuenta los
datos del primer trimestre.
De acuerdo a
los estándares habituales, el rendimiento es impresionante y alienta
el legítimo optimismo de los ciudadanos norteamericanos acerca de
la recuperación de la actividad económica de la dorada década de
los noventa cuando el crecimiento constante y los aumentos del consumo
dejaron de ser noticia a fuerza de repetirse. Todo indica que la
recesión agravada por los efectos de los ataques terroristas del
11 de septiembre ha quedado atrás, y otra vez la pregunta para los
norteamericanos comienza a orientarse hacia qué hacer con los excedentes.
Pero no todos
están de acuerdo. Algunos creen que es demasiado pronto para descorchar
champagne. Los datos del Producto Bruto Interno son sorpresivamente
fuertes, y hasta el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan,
debió salir a pedir moderación y cautela a la hora de las previsiones.
Sin embargo, algunos hombres de negocios y economistas esperan que
el crecimiento continúe y esperan que se mantenga su presente ritmo
de avance. Una pregunta más dura es, si mientras el crecimiento
sigue creciendo lentamente, ¿puede ser sostenido en un nivel saludable
o de lo contrario podría terminar revertiendo la tendencia volviendo
a los tiempos de la recesión más dura?
Nadie sabe si
la presente debilidad en los negocios de inversión, por ejemplo,
hasta qué punto puede estar saboteando el momento de la recuperación.
Y tampoco nadie sabe qué hará la Reserva Federal para responder
más específicamente al crecimiento de las tasas de interés. Una
mirada más precisa a los elementos que integran los datos del crecimiento
que se vislumbra en la economía más importante del planeta, sugiere
que todo el momento del crecimiento imparable aún no ha llegado.
Al contrario, los datos ayudan a creer en un panorama mixto y casi
confuso donde nadie podría afirmar a ciencia cierta cuál va a ser
el resultado definitivo.
La demanda doméstica
creció en el primer trimestre más del 3,7%, en una tasa anualizada,
es solamente una sombra del crecimiento registrado en el trimestre
final de 2001. Algo del fuerte crecimiento que parece haberse registrado
en la economía de los Estados Unidos, se reflejó en un indicador
clásico: los inventarios de las principales industrias han estado
cayendo sostenidamente. El factor más importante que sostiene esa
tendencia es el crecimiento en el gasto del Estado. Los gastos en
Defensa por ejemplo, están llegando a una tasa de crecimiento del
20% anual, la tasa más alta desde la Guerra de Vietnam.
La combinación
de un gobierno que aumenta sus gastos y el recorte de impuestos
que ha impuesto la Administración Bush, es probable que contribuya
a la recuperación de la economía en los próximos meses, sin embargo
todo indica que hay límites ciertos a este tipo de crecimiento,
sobre todo porque nadie puede decir cuan lejos puede llegar con
este tipo de motor de crecimiento Los datos sintetizados en los
gráficos que dio a conocer la Casa Blanca, indican una cierta pausa
en el incremento de las inversiones. Otros datos indican que las
inversiones caen 5,7%, mientras que las ventas finales de computadoras
cayeron por más del 20%. Alan Greenspan repetidamente ha advertido
que la recuperación de la economía, en el presente clima de consumo
puede ser crítica para conseguir un crecimiento económico genuino
y sustentable. Sin embargo el aumento del consumo y la demanda de
bienes y servicios sigue generando grandes expectativas.
Durante buena
parte del 2001 fueron los consumidores quienes impidieron que la
recesión se profundizara con su determinación de no resignar el
nivel de vida adquirido en los noventa. La evidencia cotidiana de
los Estados Unidos demuestra que el consumo sigue siendo el pasatiempo
favorito en toda la nación. Mike Levy, jefe de analistas económicos
del Bank of America argumenta que el consumo personal representa
casi un 3,5% del PBI total de los Estados Unidos. Tomando el dato
de las ventas de autos esa cifra es cierta, aunque ahora pareciera
que está declinando. Sin embargo, esa caída se registra después
de un largo período de crecimiento que culminó a fines del pasado,
alimentado principalmente por los préstamos de "cero interés" que
caracterizaron la década de los noventa.
De hecho, General
Motors recientemente confirmó que ha revisado sus pronósticos de
producción para 2002 desde 5,1 millones de vehículos hasta 5,4 millones
de vehículos. El verdadero árbitro oficial de la recesión de los
Estados Unidos es el Business Cycle Dating Committee, de la Oficina
Nacional de Estudios Económicos, el organismo del gobierno de los
Estados Unidos responsable de la definición de los ciclos económicos.
Ese organismo no confirma que los Estados Unidos estén en recesión,
aun teniendo en cuenta los datos desde marzo de 2001.
Sin embargo
tampoco puede afirmar que la recuperación sostenida ha comenzado,
de acuerdo a los informes conocidos el pasado 26 de abril que son
definidos por las propias autoridades como "datos provisorios" que
deberán ser confirmados o ratificados por nuevos datos que habrán
de conformar el informe final que se conocerá el 27 de junio. Todavía
un crecimiento anualizado del 5,8% no puede ser enteramente descartado.
Aun después de que fueran publicados los datos más recientes, Alan
Greenspan han vuelto a considerar cuál debería ser la política monetaria
más apropiada para sostener el proceso de recuperación que está
despuntando.
El trabajo que
la FED tiene por delante es fomentar en la economía un delicado
equilibrio en el desarrollo del ciclo mientras al mismo tiempo tomar
medidas para que la inflación naciente no termine por abortar el
proceso de recuperación . Es una tarea de máxima precisión y resulta
evidente que la Reserva Federal ha comenzado a preparar el terreno.
En su última reunión de marzo los presidentes y directores de la
FED cambiaron su punto de vista acerca de los riesgos futuros inminentes,
afirmando que no se los podía identificar solamente entre la inflación
y la debilidad económica. Nadie realmente piensa que la inflación
es una amenaza de corto plazo. Pero ese fue el modo elegido por
la FED para asegurar que cuando las tasas de interés comiencen a
crecer otra vez -como inevitablemente sucederá- eso no va a producir
un shock de sorpresa entre los actores económicos. ¿Si el
crecimiento continúa, las tasas de interés van a crecer en mayo
o van a esperar hasta junio?
Tal vez los
últimos datos de la economía de los Estados Unidos lleven al señor
Greenspan y a sus compañeros de directorio de la FED a analizar
la cuestión del potencial recalentamiento de la economía de los
Estados Unidos mucho antes de lo esperado.
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