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Marzo
12. 2002

PALESTINA: LA GUERRA ASIMÉTRICA DEL SIGLO XXI
La crisis de
Medio Oriente, lejos de orientarse hacia un acuerdo de paz se agrava
cada día. Ni la propuesta de paz de Arabia Saudita conocida hace
dos semanas, ni el intento del gobierno de los Estados Unidos a
través de un enviado de paz han logrado cambiar el sentido profundo
de este conflicto.
El gobierno
israelí no logra contener las respuestas terroristas de las organizaciones
palestinas por más que las represalias golpean ya claramente a la
sociedad civil y a grupos no beligerantes. Se trata de la primera
"guerra asimétrica" del siglo XXI, con un ejército regular intentando
desarmar, sin éxito, los focos de resistencia que le impone una
población civil dispuesta a conseguir a toda costa el territorio
nacional que la historia le niega desde hace más de cincuenta años.
La sucesión
de ataques terroristas brutales y respuestas militares organizadas
donde armas y soldados convencionales atacan poblaciones civiles
da la tónica a un enfrentamiento que nadie ha podido resolver de
un modo consistente y duradero. Más de 100 tanques de guerra israelíes
estuvieron involucrados en la operación de invasión y control de
Rammallah, la ciudad donde residen las autoridades políticas de
los palestinos. Centenares de soldados israelíes participaron de
una búsqueda casa por casa para encontrar militantes y dirigentes
de las distintas facciones políticas palestinas cuya captura es
requerida por el gobierno de Tel Aviv.
La operación
incluyó una requisa violenta y minuciosa en el campo de refugiados
Al Amari, en un intento por descubrir los escondites donde los dirigentes
y militantes palestinos encuentran comida y cama caliente cada día.
Más 40 palestinos murieron durante las operaciones de ocupación
del ejército israelí. Diecinueve de ellos fallecieron en el campo
de refugiados de Jabilya. Los informes oficiales del gobierno de
Ariel Sharon reconocen que fueron detenidos centenares de hombres
y mujeres palestinas y que algunos de ellos recobraron su libertad
luego de haber sido interrogados por la inteligencia militar israelí.
La pérdida
de vidas en ambos bandos ha crecido dramáticamente en los últimos
días llevando la crisis hasta niveles desconocidos. Desde el jueves
pasado cerca de 150 personas han muerto en la región como consecuencia
de la violencia desatada.
Ninguno de los
datos acumulados permite albergar buenos presagios para la misión
especial que el jueves pasado comenzó en la región el enviado especial
de la Casa Blanca, Anthony Zinni. De hecho, el general Zinni no
encara su trabajo munido solamente de buenas palabras o buenas ideas.
También lo acompaña un equipo seleccionado de expertos de la CIA
que tienen por misión acercar al enviado del presidente de los Estados
Unidos todas las armas necesarias para lograr un cese del fuego
más o menos rápido. Dicen en Washington los expertos en Medio Oriente
que los hombres de la CIA están en condiciones, mejor que cualquier
otro equipo, para acercar las partes, habida cuenta de su extensa
red de relaciones que ha montado en la región en los últimos años.
Cuando muy pocos
lo esperaban, el primer ministro de Israel, Ariel Sharon, aportó
sus propios destellos de esperanza. El lunes 11 de marzo, la Oficina
del jefe de gobierno de Israel informó que el líder palestino Yasser
Arafat podía abandonar Rammallah aun mientras estaba en curso la
operación militar en esa ciudad. De ese modo, el gobierno de Tel
Aviv abandonó su política de varios meses que logró someter a Arafat
a un virtual confinamiento, en medio de acusaciones de todo tipo
por el supuesto apoyo que brindaría la Autoridad Nacional Palestina
a los atentados terroristas que castigan a Israel.
El señor Sharon
ya había mostrado unos días antes una inesperada cara pacífica cuando
afirmó que estaba dispuesto a encarar conversaciones formales de
paz con los palestinos si se verificaban siete días seguidos sin
ataques y sin violencia
De acuerdo a
la opinión de los analistas políticos israelíes más calificados
el gobierno de Sharon se enfrenta a una dura encrucijada. Por un
lado, recibe la presión de los laboristas de Shimon Peres que todos
los días le muestran que el camino de la presión militar contra
los palestinos no hace otra cosa que realimentar la espiral de violencia.
Por otro lado, su propia base política y la ultraderecha lo instan
a "terminar el trabajo" de acuerdo a las promesas que lo llevaron
al gobierno: castigar a los palestinos con dureza creando alrededor
de Israel un "anillo de hierro" capaz de garantizar la seguridad
de los ciudadanos de su país. Tal vez por eso mismo, Sharon ha indicado
al alto mando militar de Israel una nueva estrategia de combate
basada en la idea de terminar con las "fuentes del terror de los
palestinos", lo cual significa directamente la legitimación política
de los bombardeos y los asaltos contra blancos civiles y campos
de refugiados.
La puesta en
práctica de esas directivas llevó a los soldados israelíes a protagonizar
los dos fines de semana más sangrientos de la historia reciente
de Medio Oriente que incluyó ataques a ciudades y poblaciones en
la Ribera Occidental del Jordán, la franja de Gaza y otros enclaves
palestinos, además de duros ataques con mísiles y bombas contra
la sede del gobierno palestino, cuarteles policiales y campos de
refugiados.
El resultado
más amargo de esos ataques tal vez haya sido el caso de los dos
médicos de la Cruz Roja que fueron muertos dentro de sendas ambulancias
cuando estaban atendiendo los heridos y las víctimas de un ataque
a un campo de refugiados. Los testimonios de la prensa muestran
que esos vehículos habían recibido la autorización pertinente para
trabar en la zona, pero de todos modos fueron atacados como blancos
de guerra. Las imagines televisadas de cientos de hombres palestinos
caminando con las manos en sus cabezas por los pasillos de los campos
de refugiados y apuntados por las armas de los soldados israelíes
produjo un fuerte impacto en la opinión pública de ese país.
Con el correr
de las horas los palestinos tomaron su propia venganza de aquellos
ataques cuando terroristas suicidas y solitarios mataron por lo
menos 20 israelíes en distintos ataques con bombas que llegaron
hasta la misma cuadra de donde vive el primer ministro Sharon.
El mensaje de
esa ola de atentados fue evidente: ningún israelí puede sentirse
seguro mientras continúe la presente "Guerra asimétrica" que no
encuentra ningún canal de solución más allá de la gestión que intentará
el señor Zinni sobre la base de los acuerdos logrados en su momento
por el director de la CIA George Tennet, a comienzos del 2000.
Los líderes
palestinos aseguran que una de las medidas imprescindibles para
lograr un cese del fuego es la creación de "corredores" de paz,
de acuerdo a los detalles contenidos en la propuesta de paz de Arabia
Saudita para Medio Oriente. Esa propuesta, a la cual adhiere el
señor Arafat con entusiasmo, será tratada por la cumbre de los países
árabes que se realizará en Beirut el próximo 27 de marzo. De acuerdo
a los ministros de Relaciones Exteriores de los países árabes que
se reunieron en El Cairo el 10 de marzo, el gobierno sirio acepta
el mismo plan de paz siempre y cuando Israel acepte volver a los
límites territoriales de 1967.
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